El eco de las risas aún resuena en los pasillos
vacíos, y el olor a tiza y libros nuevos parece haberse desvanecido para dar
paso al aroma cálido del verano. Las puertas del CEIP María
Quintana se cierran por este año escolar, pero antes de echar la llave y
sumergirnos en el merecido descanso estival, es momento de ponernos el traje de
periodistas, mirar atrás y escribir la crónica de lo que ha sido un curso
sencillamente inolvidable. Un año en el que, por encima de todo, hemos
aprendido que el crecimiento real se escribe compartiendo.
El viaje comenzó en septiembre con
los nervios lógicos del primer día. Abríamos los ojos con ilusión ante la
llegada de nuevos profesores y profesoras listos para inspirarnos, y abríamos
también los brazos para acoger a un pequeño pero valioso grupo de nuevos
compañeros que se sumaban a nuestras aulas, enriqueciendo nuestra diversidad
desde el primer instante.
Este curso ha estado marcado por la vanguardia
pedagógica. Las aulas se convirtieron en laboratorios de ideas gracias
al desarrollo de clases y aprendizajes basados en proyectos (ABP) y la
gamificación. A través del juego estructurado, los retos cooperativos y las dinámicas
lúdicas aplicadas a las distintas áreas curriculares, nuestro alumnado ha
descubierto que aprender puede ser la mayor de las aventuras. Además, a
nivel de centro, hemos vivido con especial ilusión el inicio del nuevo
proyecto de dirección del equipo directivo; una hoja de ruta cargada de nuevos
retos y metas que conseguir a lo largo de los próximos cuatro cursos
escolares para seguir mejorando nuestro colegio.
Si algo define al CEIP María
Quintana es su vida comunitaria y su capacidad para transformar fechas
señaladas en recuerdos imborrables. En otoño, el misterio nos invadió con la
celebración de Halloween y su ya famoso túnel del terror, donde los gritos
y las carcajadas se mezclaron a partes iguales. Poco después, el frío de
diciembre se combatió con el calor humano de nuestro entrañable Festival
de Navidad, una cita que volvió a emocionar a grandes y pequeños. Días previos
al festival, nos calzamos las zapatillas en la tradicional carrera
solidaria de San Silvestre, una jornada festiva y emocionante en la que nuestra
comunidad escolar demostró su inmenso corazón con una recogida de
alimentos que fueron entregados a la Asociación Cruz Blanca.
Al adentrarnos en el nuevo año, las aulas se llenaron
de trascendencia. El viernes 30 de enero celebramos el Día Escolar de la
No Violencia y la Paz bajo el lema "Mi mochila es de la
Paz". El corazón de la jornada fue un gran mural colectivo en el hall del
colegio: a través de reproducciones gigantes de elementos escolares cotidianos
(gomas, lápices, cuadernos), los alumnos más pequeños aportaron dibujos
simbólicos y el resto del alumnado escribió emotivos mensajes de concordia y
compromisos de no violencia.
Siguiendo con nuestro calendario festivo, en febrero
el colegio entero viajó en el tiempo gracias a un divertidísimo Carnaval
dedicado al Lejano Oeste, donde vaqueros, indios y sheriffs tomaron el patio
llenando el centro de color y alegría.
Fieles a nuestra filosofía de que la educación no
termina en los muros de la escuela, las salidas al entorno de
Mequinenza nos han permitido conectar con la riqueza natural, histórica y
cultural que nos rodea. El colofón a estos viajes de descubrimiento lo puso
nuestras ansiadas excursión de fin de curso por ciclos, donde la
convivencia estrechó lazos que durarán para siempre.
Asimismo, las aulas se han abierto a la sociedad civil
y al tejido profesional. Este año, el Plan Director trajo formación
de vital importancia para nuestros jóvenes, centrando sus sesiones de forma
prioritaria en los riesgos de internet, la ciberseguridad y el uso
responsable de las redes sociales, dotándoles de herramientas para navegar
seguros en la era digital. La innovación local también entró en directo gracias
a las jornadas compartidas con profesionales de empresas de nuestro entorno
como Procter & Gamble, quienes enseñaron a los mayores de Primaria la
importancia de la prevención y los riesgos a través de dinámicas con EPIs.
Además, la salud y el deporte brillaron con luz propia
gracias a las enriquecedoras sesiones de master class de pesca deportiva,
pickleball y judo, disciplinas que nos enseñaron paciencia, respeto y
disciplina. Todo ello sumado a los dinámicos talleres y juegos
internivelares y a citas tan mágicas como las jornadas
de apadrinamiento lector, donde las diferencias de edad se borraron bajo
la sombra de los pinos compartiendo marcapáginas y cuentos.
Si hay un lugar que ha irradiado
magia cada año, ese ha sido nuestra biblioteca escolar. Durante este curso,
todas las actividades de este espacio tan especial se han dedicado a la
temática del humor, convirtiendo la lectura en una fuente inagotable de
sonrisas. Entre estanterías y cojines, nuestro alumnado ha recopilado y
redactado anécdotas divertidísimas, demostrando que la literatura también es
sinónimo de diversión.
El punto álgido de esta propuesta
llegó con la celebración del VIII Certamen Literario, donde la creatividad
desbordó el papel. En esta edición, los participantes asumieron el reto de
escribir textos e historias ingeniosas que debían comenzar obligatoriamente con
la frase: “Escucha, que te vas a partir de la risa...”. El
resultado ha sido una maravillosa colección de relatos desternillantes.
Además, la poesía y la sensibilidad
se dieron la mano en el emotivo "Poemando" dedicado a la autora
Carmen Gil y durante la celebración del Día Lector, una jornada en la que
las rimas, el juego de palabras y las lecturas compartidas nos demostraron que
los libros son el mejor refugio para el alma.
Una escuela
es un engranaje perfecto que solo funciona si todas sus piezas se mueven al
mismo compás. Por eso, desde la redacción del blog del colegio, queremos gritar
un GRACIAS en mayúsculas.
- A
las familias, por vuestra implicación incondicional, vuestra
confianza y por ser el pilar que sostiene cada iniciativa.
- A toda
la comunidad escolar y personal del centro, por cuidar cada detalle
para que el colegio sea un hogar seguro y feliz.
- Al profesorado,
por vuestra entrega diaria, vuestra paciencia infinita y por diseñar
metodologías que despiertan el brillo en los ojos de nuestro alumnado.
- A la AMPA y al Ayuntamiento de Mequinenza por su constante colaboración y apoyo en todas las actividades organizadas.
Ahora, por fin, las mochilas
descansan y llega el momento de parar. Desde el CEIP María Quintana os deseamos
unas felices y merecidísimas vacaciones de verano.
Al despedirnos, os dejamos una pequeña reflexión como
"periodistas" y educadores: recordad que el mejor regalo que se
puede hacer en esta vida es dedicar tiempo a los seres queridos. Aprovechad
estos meses estivales para enriquecernos los unos a los otros, para escuchar la
forma de ser de los demás, aprender de sus experiencias y, sobre todo, para
vivir juntos nuevas vivencias que sigan construyendo vuestra historia familiar.
¡Disfrutad del sol, de los abrazos sin prisa y del
tiempo compartido! Nos reencontramos en septiembre con las energías renovadas.

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